Proyectos demuestran que a toda remanente se le puede sacar provecho energético

Querétaro, México. – En el Instituto de Ingeniería de la UNAM en Juriquilla trabajan con residuos orgánicos para transformarlos en fuente de energía; desde los que se generan en las casas, útiles para producir bioenergía en forma de gas, hasta los residuos agrícolas que pueden tener una transformación al etanol para uso en autotransporte.

Idania Valdéz Vázquez, investigadora en la Unidad Académica del Instituto de Ingeniería, habló de cómo se puede separar residuos para darles un segundo uso.

“En algunos estados ya hay separación de residuos orgánicos e inorgánicos, los orgánicos son residuos de alimentos como pollo, carne, fruta o verdura que desechamos en la casa y restaurantes; estos, mediante la digestión anaeróbica –con condiciones de ausencia de oxígeno y control de temperatura– permiten que crezcan bacterias que para replicarse generan gas compuesto de metano y CO2, metano que al quemarse genera electricidad, algo que veríamos como beneficio inmediato”, explicó.

Se pueden tener sitios de transferencia o contenedores del tamaño de una casa de dos pisos, suficientes para generar el gas que se transforme en la energía para brindar electricidad a una unidad habitacional de 20 casas.

“Si se pudieran usar los residuos del total de una ciudad, se generaría el 20 por ciento de la energía habitacional que se usa en una ciudad como Querétaro, algo que pudiera ser muy útil ante los apagones que se han dado al depender de una sola fuente de energía y no utilizar la que se genera a través de los residuos como otra fuente alternativa de energía”, argumentó.

Tratar aguas residuales

Del tratamiento de aguas residuales, hay sólidos que pueden ser convertidos en gas, pero solo se trata del 40 por ciento del agua en el país. “Si lográramos aumentar el tratamiento de agua a un 80 o 90 por ciento, como ocurre en otros países, esos lodos que se generan de ese tratamiento también nos pudieran brindar energía adicional”.

La doctora Idania compartió que tienen un par de proyectos financiados por la Secretaría de Energía y han dado resultado, pero se requiere más financiamiento para tener avances y resolver mayores problemas.

“Estos financiamientos, llamados de riesgo, son necesarios para incrementar las escalas y probar estos sistemas a un volumen mayor que nos permita detectar los problemas que se pudieran dar en una operación mayor».

En Guadalajara y Nuevo León ya hay empresas del sector cervecero que usan agua residual para producir biogás, calor y electricidad para sus mismos procesos productivos.

“Si hubiera el interés político suficiente verían que vale la pena apostar por este tipo de energía, ya que lo vamos a tener que hacer. Este año ya empezamos a sufrir por cortes de energía; no debemos esperar a que el destino nos alcance».

La experta comentó que, a nivel estatal, sí existe interés por apostar a estas energías y lograr una economía circular.

Con información de: AM Querétaro

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