Esta técnica, además de ser una práctica efectiva para el control de patógenos de suelo, es amigable con el medio ambiente y de bajo costo

Chile. – La tendencia en la agricultura moderna es producir alimentos sin dañar el medio ambiente y, de la misma manera, brindar a la población frutas y verduras cada vez más inocuas. En este contexto, y debido a la eliminación del bromuro de metilo como desinfectante de suelos, se hace fundamental en la agricultura buscar alternativas para la desinfección que sean amigables con el medio ambiente, como la biofumigación.

Esta técnica, además de ser una práctica efectiva para el control de patógenos de suelo, es amigable con el medio ambiente, de bajo costo y permite la reutilización de residuos agrícolas. “La técnica de biofumigación se basa en la incorporación de materia orgánica al suelo; la cual en su descomposición libera gases que eliminan o controlan plagas presentes en este.

Para su ejecución necesitamos material vegetal en estado fresco picado, guano, humedad y plástico”, explicó la ingeniera agrónoma y extensionista de INIA La Platina en Chile, Fabiola Sepúlveda.

Sepúlveda, quien capacita a agricultores chilenos en torno a la técnica de biofumigación, explicó que acercar la técnica a los productores es “fundamental, ya que se basa en la reutilización de insumos que generalmente se encuentran en el predio; lo que hace más independientes a los agricultores de insumos externos”.

Efectividad de la biofumigación

La ingeniera agrónoma especificó que ninguna técnica de desinfección de suelo en sí es cien por ciento efectiva, sobre todo en cultivos indeterminados. De esta manera, se recomienda realizar “manejos integrados en los predios. Es decir, acompañar la desinfección de suelo con la incorporación de materia orgánica; realizar rotaciones de cultivos, dependiendo del cultivo; utilizar porta injertos y realizar la desinfección de la maquinaria agrícola, entre otras prácticas”.

A su vez, la especialista agregó que, desde el punto de vista de la biofumigación, “el único inconveniente que pudiera tener esta práctica es el tiempo con el cual cuenta el productor, ya que, como mínimo, el suelo a desinfectar debe permanecer cubierto con el plástico por 30 días en verano y 45 días en invierno; lo que hace fundamental la programación anticipada de la futura producción”

Con información de: Portal Frutícola

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