La revista Nature publica la primera evaluación mundial del óxido nitroso (N2O), uno de los principales gases de efecto invernadero responsables del calentamiento mundial

Los fertilizantes nitrogenados usados en la agricultura y el estiércol depositado en los campos son actualmente en todo el mundo focos de emisiones gases sin el debido control, pese a que son causantes muy directos también de la crisis climática. Y por eso los científicos dan la alarma. Concretamente, lo hacen a través de la revista científica Nature, que publica la primera evaluación mundial del óxido nitroso (N2O), uno de los principales gases de efecto invernadero responsables del calentamiento mundial.

La combinación de un fuerte potencial de calentamiento y su largo período de permanencia en la atmósfera hacen que el óxido nitroso sea el tercer gas de efecto invernadero más importante después del dióxido de carbono y el metano.

Esta investigación concluye que el aumento de las emisiones de óxido nitroso no es compatible con los objetivos climáticos del Acuerdo de París. La agricultura es la principal causa de este aumento, ya que contribuye con casi el 70% de estas emisiones entre 2007 y 2016.

Las concentraciones actuales de óxido nitroso están empezando a superar los niveles previstos en la mayoría de los escenarios de emisión del IPCC. La investigación la ha desarrollado por el Global Carbon Project y la Iniciativa Internacional de Nitrógeno.

La agricultura (producción de alimentos), primer responsable

El óxido nitroso ha aumentado un 20% con respecto a los niveles preindustriales y su crecimiento se ha acelerado en los últimos decenios debido a las emisiones de diversas actividades humanas.

La agricultura está en el ojo del huracán. Cada año se esparcen y se diseminan más de 100 millones de toneladas de nitrógeno en las tierras de cultivo de todo el mundo, al ser usado como fertilizante sintético, y otros 100 millones más se dejan en los pastizales en forma de estiércol de ganado.

El creciente uso de fertilizantes de nitrógeno en la producción de alimentos en todo el mundo está aumentando las concentraciones de óxido nitroso en la atmósfera, donde permanece en la atmósfera.

Éste es además un gas de efecto invernadero 300 veces más potente que el dióxido de carbono. El mayor problema es que las emisiones (crecientes) están impulsadas principalmente por el uso de los fertilizantes, que se acumulan en la atmósfera más rápidamente de la degradación natural.

Otro problema es que los inventarios nacionales existentes no ofrecen un panorama completo de las emisiones de N2O, debido a que se omiten las fuentes naturales y hay limitaciones metodológicas para atribuir las fuentes de gases que causa el hombre.

En los últimos cinco años, el consorcio internacional de científicos de 48 instituciones de investigación de 14 países ha estado trabajando para cerrar esas lagunas.

Se prevé que en los próximos decenios las emisiones de N2O seguirán aumentando como resultado de la creciente demanda de alimentos, piensos, fibras y energía, y del aumento de las fuentes de generación de desechos y de los procesos industriales.

El 70% procede de la producción agrícola

Las emisiones del N20 proceden tanto de fuentes naturales como relacionada con las actividades humanas. Sin embargo, mientras las fuentes naturales no han cambiado mucho en las últimas décadas, las emisiones relacionadas con las actividades humanas han aumentado rápidamente.

De todas las emisiones vinculadas a la actividad humana, la producción agrícola aportó casi el 70% durante la última década de 2007-2016, lo que provocó la rápida acumulación de N2O en la atmósfera.

Las emisiones de óxido nitroso de la agricultura se producen durante el proceso de “nitrificación-desnitrificación” del nitrógeno contenido en fertilizantes sintéticos y el estiércol de ganado.

Las emisiones más importantes en el mundo generadas por la agricultura proceden de Asia oriental, Europa, Asia meridional y América del Norte, y están asociadas en gran medida al uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos. Por el contrario, las emisiones de África y América del Sur se deben básicamente al estiércol de ganado.

En términos de crecimiento de las emisiones, las tasas más altas provienen de las economías emergentes, particularmente Brasil, China e India, donde ha habido grandes aumentos en la producción de cultivos y el número de ganado.

Con información de: Nature

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