Un grupo de investigadores asegura que es importante defender las nuevas tecnologías para el campo

Ciudad de México. – El pasado 25 de abril, las legisladoras Ana Lilia Rivera Rivero y Jesusa Rodríguez Ramírez presentaron una iniciativa de ley para el Fomento y Protección del Maíz Nativo, con el objetivo de proteger al grano de organismos genéticamente modificados, lo cual trajo un debate nacional acerca del tema.

Al respecto, la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería organizará el Simposio y Panel de Análisis denominado “Logros y potencial de la biotecnología agrícola en México”. El evento se realizará el 25 de septiembre en el Auditorio Arturo Rosenblueth, del Cinvestav.

En el Simposio, un grupo de investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav), la UNAM y el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), entre otras instituciones, expondrán los beneficios, dificultades y situación de los Organismos Genéticamente Modificados (OGMs) en el país. 

Por parte del Cinvestav participarán Alfredo Herrera Estrella, Director de Unidad de Genómica Avanzada, quien expondrá el tema “Genómica y biotecnología de la agrodiversidad”, y Beatriz Xoconostle Cázares, adscrita al Departamento de Biotecnología y Bioingeniería, que hablará sobre el “Desarrollo de OGM útiles y seguros para nuestro país”.

 “La idea es mostrar que la biotecnología en México tiene grandes avances; buscamos defender las nuevas tecnologías y mostrar que tenemos la capacidad instalada para desarrollarla y utilizarla en beneficio de la sociedad, pero sobre todo nos interesa que la iniciativa de ley sobre bioseguridad, que pretende impedir el uso de cualquier herramienta de mejoramiento genético, tome en cuenta la opinión de los investigadores”, sostuvo Beatriz Xoconostle Cázares.

Recordó que en México ya hay instituciones que cuentan con desarrollos biotecnológicos, con buen grado de avance y en varios casos ya son ejemplos de éxito en cultivos como algodón, soya, papa, café o limón.

México no llega tarde al uso de estas tecnologías, por el contrario, hace algunos años el Cinvestav, Unidad Irapuato, ya hacía pruebas de bioseguridad con materiales genéticamente modificados y se decía que el Centro era líder en este tipo de investigaciones, pero se fue rezagando al seguir los principios precautorios.

Este principio precautorio consiste en analizar y evaluar los riesgos del uso de una nueva tecnología, para evitar que su exposición sea peligrosa usando bases técnicas, pero en México aplicarlo es sinónimo de prohibirlo, contrario a convenciones internacionales, como la de Río, donde se establece que si no hay evidencia de peligro no se puede negar el uso de alguna tecnología.

Al no aplicar las reglas internacionales sobre el uso de OGMs el país se rezaga, el maíz es uno de esos casos, pero lo mismo sucede con otros cultivos. Se importan semillas certificadas porque no se hizo su mejoramiento genético a tiempo, ni siquiera de la manera tradicional.

“Aquí seguimos pensando en el principio precautorio para detener el avance de estas tecnologías, pero no lo detenemos en el exterior, es un error porque detener la investigación interna le va a dar una ventaja competitiva a los mercados externos y frenará nuestro desarrollo”, expuso la investigadora.

Para conseguir que la sociedad acepte a la biotecnología como una herramienta indispensable para el desarrollo, se debe trabajar en la comunicación.

“Los investigadores debemos informar a la sociedad, buscar a los tomadores de decisiones, hacer frente a los ambientalistas sin sustento técnico, para revertir la idea popular que los OGMs son dañinos, por eso la necesidad de foros como el de Logros y potencial de la biotecnología agrícola en México”, explicó Beatriz Xoconostle Cázares.

Con información de: El Heraldo de Saltillo

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