Con ciencia y tecnología se puede contrarrestar el hambre en el mundo, produciendo alimentos inocuos, nutritivos y suficientes

México. – En los últimos años, la ciencia avanza veloz hacia la aplicación e innovación de la biotecnología y la ingeniería genética para obtener mejores resultados en sectores agrícolas, ganaderos y agroindustriales, para garantizar el acceso a los alimentos y necesidades de consumo en la población, seguridad alimentaria.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), en el mundo 820 millones de personas que padecen hambre, así como 2 mil millones que sufren la amenaza de carecer de alimentos inocuos, nutritivos y suficientes. 

En cuanto a México, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estimó que 25.5 millones de personas en pobreza alimentaria.

Dos frentes fundamentales 

En la última década se aumentó la pobreza alimentaria a nivel mundial; la FAO recomienda en su reciente informe adoptar dos frentes fundamentales.

El primero de ellos es el proteger la seguridad alimentaria y la nutrición con políticas económicas y sociales que contrarresten los debilitamientos económicos, crear fondos que ayuden a la población a tener acceso a la salud y la educación.

El segundo sería atender las desigualdades con políticas que logren disminuir la inseguridad de los alimentos y la malnutrición. 

Ante un escenario de inseguridad alimentaria y malnutrición en México es urgente tomar en cuenta algunas consideraciones:

La implementación de la agricultura de precisión para optimizar el uso del agua y los insumos, así como reducir los impactos ambientales; la automatización de las actividades agrícolas, pecuarias y acuícolas por medio de operadores robóticos y la inteligencia artificial.

De mismo modo, el uso y comercialización de alimentos producidos con modificaciones genéticas a través de la biotecnología; y, por último, el diseño de políticas educativas para hacer frente a las nuevas competencias digitales y tecnológicas del sector.

Uso y comercialización de OGMs

Una polémica surge en el mundo por el uso y comercialización de alimentos genéticamente modificados (OGM) con ingeniería genética.

México está dentro del Protocolo de Cartagena y el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de la ONU, que implica disponer de información para la toma de decisiones en cuanto a los efectos, riesgos y aspectos transfronterizos en la utilización de productos de alimentación transgénicos.

Canadá y Estados Unidos no son parte del protocolo internacional, lo que obliga a México a revisar, vigilar y reformar la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM).

Políticas públicas a favor de la seguridad alimentaria

Ante la posible ratificación del tratado comercial de América del Norte, México debe reformar el marco jurídico en la materia, diseñar y aplicar políticas públicas, programas y estrategias innovadoras, para invertir en nuevas tecnologías que permitan una transición óptima hacia sistemas agropecuarios y agroindustriales más eficientes, sostenibles y sustentables.

Lo anterior, con el objetivo de incrementar la productividad y competitividad del campo mexicano con el uso y comercialización internacional de productos biotecnológicos nacionales a favor de la seguridad alimentaria.

Con información de: Expreso

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