El equipo que lidera la doctora Raquel Chan en la Universidad Nacional del Litoral desarrolló el gen HB4, clave para aumentar el rendimiento de los cultivos de soya en situaciones de estrés hídrico.

Santa Fe, Argentina. – En medio de un contexto económico las más de las veces hostil para el desarrollo de nuevas oportunidades, el caso de la soya transgénica de Bioceres, resistente a la sequía, es un ejemplo de ciencia, capital y perseverancia.

El equipo que lidera la doctora Raquel Chan ha desarrollado, desde la Universidad Nacional del Litoral y en el contexto de un acuerdo con Bioceres, el gen HB4, clave para aumentar el rendimiento de los cultivos de soya en situaciones de stress hídrico.

El impacto de la aprobación por parte de las autoridades chinas de la importación de este producto provocó un alza del 15% de las acciones de la empresa Bioceres, que viene promoviendo –amén de este desarrollo central para la producción en un contexto de cambio climático global– el mismo tipo de mejoras para los cultivos de trigo, el cual ya recibió también la aprobación del gobierno de Brasil.

Este desarrollo se debe principalmente a la dedicación y constancia de la doctora en bioquímica Raquel Chan, quien desde 2003 investiga y agrega valor a la producción de especies, como es el caso de la soya y el trigo, al tiempo que hace docencia en un tema tan complejo como el de los productos transgénicos.

En una charla que brindó para el INTA en San Rafaela la doctora señalaba: «el maíz no existía en México: es hijo de las mutaciones del teocintle (son los antecesores directos de los cuales se domesticó el maíz como cultivo). El brócoli no existía en la naturaleza, así como la coliflor, el kiwi y tantas otras frutas y verduras. Son producto del trabajo de mejoradores a lo largo de la historia».

Con la producción europea de alimento en riesgo a causa de la invasión rusa a Ucrania, China busca acelerar los procesos que le permitan sostener su seguridad alimentaria. Un efecto inesperado de esto es la aprobación de esta soya modificada que abre oportunidades enormes para la ciencia y para la producción agropecuaria en Argentina.

Con información de: MDZ Argentina

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